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domingo, 9 de junio de 2013

Capitalismo, desigualdad y justicia




. . . ”Allí donde existen grandes patrimonios, hay también una gran desigualdad. Por un individuo muy rico ha de haber quinientos pobres, y la opulencia de pocos supone la indignación de muchos. La abundancia del rico excita la indignación del pobre, y la necesidad alentada por la envidia, impele a éste a invadir las posesiones de aquél. Sólo bajo la protección del magistrado civil podrá descansar tranquilamente durante el corto espacio de una noche el dueño de esa propiedad tan valiosa, adquirida con el trabajo de muchos años o quizás de sucesivas generaciones. En todo tiempo se encuentra el rico rodeado de enemigos, que nunca podrá ver apaciguados aun cuando no los provoque, y de cuyas injusticias sólo puede protegerle  el brazo poderoso del magistrado civil, levantado siempre para castigarlos”. . .


A.  Smith

viernes, 7 de junio de 2013

La disyuntiva entre precios o moneda estables






“. . .El <<pequeño descubrimiento>> que Keynes había <<anticipado>> era que al vincular el precio de una moneda al oro –el patrón oro-   los precios nacionales fluctuarían y no podrían ser controlados. Los gobiernos se encontraban ante una encrucijada: tener una moneda con un precio fijo o tener precios nacionales fijos. Como Keynes dijo <<Si el nivel de precio externos es inestable, no podemos mantener nuestro nivel de precios y nuestros intercambios estables. Y no hay más remedio que elegir>>. . .”


N. Wapshott

miércoles, 5 de junio de 2013

La preponderancia de las ideas





“En el momento actual, la gente está excepcionalmente deseosa de un diagnóstico más fundamental; más particularmente dispuesta a recibirlo; ávida de ensayarlo, con tal de que fuera por lo menos verosímil. Pero fuera de este talante contemporáneo, las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando son correctas como cuando están equivocadas, son más poderosas de lo que comúnmente se cree. . . Los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista muerto. Los maniáticos de la autoridad, que oyen voces en el aíre, destilan su frenesí inspirados  en algún mal escritor  académico de años atrás. Estoy seguro de que el poder de los intereses creados se exagera mucho comparado con la intrusión gradual de las ideas. . . Pero tarde o temprano, son las ideas y no los intereses creados las que presentan peligros, tanto para bien como para mal”


JM. Keynes